Pedofilia: Cancelar o no cancelar a Foucault

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Las ideas de Michael Foucault se mantienen en el tiempo debido a su gran influencia en Francia, que trascendió a muchos intelectuales en el mundo, en gran parte por su defensa sobre las libertades individuales. Hoy en día es  considerado como uno de los grandes filósofos de los últimos tiempos. Sin embargo, la acusación del filósofo Guy Sornam sobre actos de pedofilia ocurrida en los años 60, ha llevado a la discusión si su obra debes ser cancelada o por el contrario debe leerse con otra perspectiva.

Cuando el poder te da permiso para hacer lo que quieras

Guy Sornam relató en su libro Diccionario de Bullshit un pasaje donde fue testigo de una situación en Túnez, cuando visitaba a Foucault en 1969. El autor vio como niños pequeños de 8 a 10 años  corrían detrás del filósofo diciendo ¿y yo? Llévame, llévame, y este le tiraba unas cuantas monedas y fijaban el encuentro en el lugar de siempre. Este lugar era el cementerio y el acto sexual ocurría sobre las lápidas.

Sornam lamenta no haber realizado la denuncia en aquel momento, ya sea por la opinión pública o a la policía, pero dijo que no era el único que lo sabía, ya que muchos estaban al tanto de la situación incluso las autoridades de Túnez. Uno de los factores que influyó en su silencio fue la gran influencia que tenía en Francia este autor, y que hoy en día lo sigue teniendo.

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Michel Foucault fue un filósofo, historiador, sociólogo y psicólogo francés que vivió entre 1926 y 1984, dejo una obra literaria de más de 45 libros, entre los títulos que destacan son Vigilar y castigar y la Historia de la sexualidad. También fue conocido, por ser parte de los intelectuales que firmaron una petición pública a través del diario Le Monde en 1977, donde se pedía que se rebajará la edad de consentimiento del menor para un acto sexual, incluso se llegó a pedir que no fijarán una edad para ello, alegando una contradicción de la ley en la que reconoce la capacidad de discernimiento en un menor de 13 o 14 años al que se puede juzgar y condenar, mientras que se le niega su capacidad en lo que respecta a su vida afectiva y sexual.

Esta petición tomó renombre como la Ley del Pudor, Foucault era una de los grandes teóricos de los cruces entre sexualidad y moral, sostenía que la barrera de edad establecida legalmente no tiene mucho sentido, porque se podía confiar del testimonio de un niño si era sometido al acto sexual de forma violenta, también debía haber una disposición de la gente a escuchar a los niños y crear condiciones para que puedan decir lo que sienten.

Así como consideraba que era importante escuchar al niño y darle cierta credibilidad en su consentimiento, sostenía que era una trampa en cualquier caso, y una tontería pensar la idea de una forma legal de consentimiento intersexual, porque nadie firma un contrato para hacer el amor. Para el autor, los niños si tenían una sexualidad, y que no podíamos volver a las viejas nociones de que los niños son puros.

Esta no es la primera vez que se acusa a Foucault de aprobar la pedofilia y la pornografía infantil, aunque surgieron todas posterior a su muerte. Su participación  activa en la Ley del Pudor, y sus afirmaciones sobre el consentimiento de un menor, son vistas hoy en día como una apología a la pedofilia. El filósofo consideraba que la violación solo debía castigarse la violencia, y no el acto sexual en sí mismo.

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Muchos consideran que en esta oportunidad, la denuncia no es más que una forma de Sornam para vender más su libro, por cuanto este tipo de denuncia debieron hacerse hace 30 años, presentando claras similitudes cuando una mujer denuncia haber sido abusada, se sospecha primero de quien denuncia y no de quien ha sido denunciado.

Cancelar o no cancelar a Foucault

Muchos de los defensores de la obra literaria del filósofo, piden la separación de la obra a la vida personal del autor, bajo el argumento de lo personal es político, una premisa histórica identificada con el feminismo caída en desuso, cuando se trata de una personalidad encumbrada en el ámbito intelectual, deportivo, etc.  

Más allá de discutir sobre la obra de este filósofo francés, se debe aprovechar la ocasión para pensar de forma colectiva sobre el abuso sexual en la infancia como estructurante de nuestra sociedad, que en tiempos de pandemia ha sufrido un crecimiento exponencial, reflejado en el aumento de las denuncias sobre abuso sexual en menores de edad.

La negación de la pedofilia en este autor lleva a pensar en que tanto la sociedad no quiera hablar o aceptar sobre eso, más bien centrarse en la cancelación de su obra o su pensamiento, y no en analizar en el horror del acto cometido, y como erradicar la impunidad sobre estos actos.

Antes de pensar que no fue tan grave los actos cometidos en Túnez por unas cuantas monedas, debemos tener presentes que 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños son sobrevivientes de abuso sexual en la infancia, y los efectos devastadores que dejan sobre personas que posiblemente conocemos y forman parte de nuestro entorno.

Discutir sobre la cancelación de su obra, ronda en el debate de preservar su imagen como gran filósofo, y si hablamos que es post-mortem, se deja el mensaje a los sobrevivientes de pedofilia, que las denuncias solo son válidas mientras el autor del abuso sexual este vivo, varios años después pierde credibilidad, mucho más si el perpetrador, fue una persona con gran influencia tanto económica, social, intelectual, entre otros.

 

En el caso de Vanessa Springora, ella no fue la primera escritora que trato de relatar lo sucedido con el autor Matzneff, El Consentimiento fue un libro que tardo muchos años en ver la luz, debido a la gran influencia cultural que tenía este autor en Francia. Considerado como un dandy libertino, Gabriel Matzneff contó en sus libros autobiográficos sus gustos por menores de edad, sobre todo niñas y adolescentes vírgenes que esperaba en la salida de su colegio, o los niños entre 9 y 13 años que los escogía en sus viajes a Filipinas.

Estos libros que cuentan sus «aventuras amorosas» fueron editados en tres tomos por la editorial Gallimard, que luego cancelados y sacados de las librerías, considerando el sufrimiento expresado por Springora en su libro, lo que justifica una medida excepcional. 

Michel Foucault en sus libros no hizo registro de sus experiencias, pero sí de sus ideas. Fueron manifiestas en entrevistas, libros, y su minimización a los abusos como crimen sexual cometidos sobre menores, ante la validez jurídica que debe darse al consentimiento y los límites de edad impuestos por la ley, dándole al niño la capacidad de dar por sí mismo su consentimiento.

Vanessa Springora en su libro El Consentimiento, lo entiende como un concepto a geometría variable y un arma de doble filo, como lo escribe en su libro que le tardo más de 30 años publicarlo, y también describe como fue víctima de la complacencia en los círculos intelectuales y literario franceses, frente a escritos y acciones que desde hace 4 décadas son una apología a la pedofilia, con el pretexto de que la obra tiene prioridad sobre el autor.